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¡Se una emprendedora feliz, cambia tu chip!

August 1, 2016

Ocurre con frecuencia, que como empresari@s conseguimos el apoyo económico y profesional a la hora de emprender; sin embargo, muy pocas o ninguna organización se dedica apoyar el proceso emocional por el que pasa un empresari@ cuando su proyecto no es aprobado o no progresa.

 

Puede que sea porque el concepto o idea no capto la atención de inversionistas/banco, problemas de permisología, el plan de negocios no estaba completo, o simplemente no lleno una necesidad en el nicho, ya en este punto haz perdido dinero, crédito, a veces relaciones o amistades, tu tiempo y sobre todo la entereza de seguir confiando en la nueva empresa y en tus propias habilidades.

 

Como empresaria, todos los días pueden sentirse como una montaña rusa de emociones, a veces nos sentimos confiadas, enfocadas, poderosas, y en otros momentos nuestra autoestima sufre un resbalón, donde perdemos la confianza en nosotras mismas y toda buena vibra en el presente, y se nos viene el mundo abajo.

 

Hace unos años atrás mi sueño era tener un restaurante mejicano, pedí apoyo de mi padre, el banco, las tarjetas de mi marido y usé todos mis ahorros para asegurar el capital necesario. Seguí al pie de la letra todo lo recomendado, y luego de muchos contratiempos logré abrir mi restaurante con muy buenas críticas. Pasaron solo un par de meses cuando una tormenta imprevista, una gobernadora sin experiencia, una dueña de local negligente y mal asesoramiento de cubierta de seguro, y en un instante mi sueño se vino abajo.

 

Te confieso que el dolor fue desgarrador porque invertí todo mi tiempo y el de mis hijas, la seguridad económica de mi hogar, mis relaciones familiares y lo peor de todo es que nunca lo vi venir. Nadie podía entender mi decepción, no creían que era tan terrible, solo de pasar por el local me ocasionaba llanto pues para todos era solo algo material, pero para mí era mi sueño, era parte de mi plan de vida, era mi legado a mis hijas. Y lo peor, buscaba y buscaba y no encontraba exactamente donde había fallado y sentí que era un fracaso como empresaria.

 

La buena noticia es que aprendí, fue difícil, pero logré sobreponerme, y continuar como emprendedora y ser feliz. Y tú, querida empresaria, puedes aprender a ser tan feliz como estar en Disney emprendiendo, aún cuando estés pasando o hayas pasado por una mala situación como la mía. Quiero compartir lo aprendido contigo, pues no quiero que te desanimes si no es necesario.

 

Lo primero es buscar ayuda de necesitarlo, alguien que nos escuche sin juicios o “te lo dije” o “yo lo sabía” y te ayude a reconocer tus fortalezas y manejar tus emociones. Ten en cuenta que el problema no es tu proyecto, no es el emprendimiento, el problema es la forma como enfrentas las dificultades que se te presentan en la vida. Por eso es de suma importancia que aprendas a manejar tus emociones, a conocerte bien, y debes estar clara que tu pasión está alineada con tus talentos y habilidades, porque si no es así, estarás cada

momento cambiando de idea, de proyecto o modificando tu modelo de negocio.

 

Si no tomas el tiempo y haces este análisis antes de emprender, te sentirás insegura, desconfiada y tendrás insatisfacción en todos los aspectos de tu vida,

porque cuando uno no está claro y enfocado en el objetivo, sin duda será difícil que disfrutes de tus proyectos cuando llegue la adversidad, y llegará, te lo garantizo. Serás una empresaria frustrada por las circunstancias que crees ajenas a ti, señalando con culpa a todas las personas a tu alrededor y podrías llegar hasta rendirte.

 

Así que para disfrutar este camino al empresarismo y todo lo que ofrece, vas a tener que “cambiar tu chip”, abandonar todo pensamiento que te limite, para que emprendas desde lo más profundo de tu ser, consigas tu felicidad a pesar de las situaciones que se te presenten en este largo camino del emprendimiento, que estará lleno de vicisitudes, pero también lleno de crecimiento, satisfacciones y transformación personal. Anímate a buscar ayuda profesional, de necesitarlo. No te hace un fracaso admitir que necesitas apoyo adicional, muchas veces es hablar con tu mentor y aprender de los errores cometidos, pero otras veces, es buscar ayuda más específica. A veces el mejor regalo, es el haber fracasado, pues de ahí es que surgen las grandes lecciones, la sabiduría y más importante

aún, otras oportunidades.

 

Para lograr tu felicidad y disfrutar de ser dueñ@ de tu propio negocio, tienes que

conocerte y entender que no todas las luces estarán verdes, en algún momento estará roja y tendrás que parar y volver a comenzar 

 

Y recuerda,

 

“Sólo puede ser feliz siempre quien aprende a ser feliz con todo.” –Confucio

 

Cambia tu chip y se feliz,

 

Virginia